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El pintor de la identidad sin panfletos

El pintor de la identidad sin panfletos ¿Qué tienen en común el ajolote, los volcanes y la Academia de San Carlos? ¿Sabías que existe una estrecha relación entre ciencia y arte? Ese es el ejemplo que nos dejó quien podría ser considerado el paisajista más importante entre los pintores mexicanos: José María Velasco. José Salomé Pina, Retrato del pintor José María Velasco Nació el 6 de julio de 1845, en el pueblo de Temascalcingo (hoy Temascalcingo de José María Velasco y murió en la Villa de Guadalupe, en su casa que se encontraba a un costado de la Basílica. ¡Se imaginan el mirador privilegiado que tuvo durante años para tener la mejor perspectiva de lo que conocemos como el Valle de México!  Justamente, algunas de sus pinturas fueron hechas desde el cerro del Tepeyac. Estudió y fue maestro de la Academia de San Carlos, que también dirigió. Fue alumno del gran paisajista Eugenio Landesio y maestro de otro gran pintor, amante de los volcanes, Gerardo Murillo. Velasco viajo por diversas regiones del país con sus pinceles para retratar las maravillas de México. Fue un generador de identidad porque, en una época en la que estaba de moda admirar lo europeo y menospreciar lo nacional, él mostró la belleza de la naturaleza, las tradiciones y la gente de su país sin afán de proselitismo político ni propaganda ideológica como sucederá con los grandes muralistas del siglo XX. Mostró que tenía conocimientos de historia y además se adentró en el conocimiento científico, principalmente en el estudio de la flora y la fauna. Apoyó ilustrando investigaciones relacionadas con árboles, plantas, ajolotes y colibrís, entre otros seres vivos característicos de la geografía mexicana. Uno de sus talentos, consistió en abrazar en un mismo cuadro lo macro (los volcanes, los grandes valles, las montañas u peñascos) y lo micro. En sus obras, cada arbusto, rama, zacate o animal tiene su razón de ser; todos representados con precisión y en armonía con el entorno. La luz fue también un elemento fundamental en su trabajo. Ella le permitía dar profundidad al espacio, magnificencia a la naturaleza. Uno de sus talentos, consistió en abrazar en un mismo cuadro lo macro (los volcanes, los grandes valles, las montañas u peñascos) y lo micro. En sus obras, cada arbusto, rama, zacate o animal tiene su razón de ser; todos representados con precisión y en armonía con el entorno. La luz fue también un elemento fundamental en su trabajo. Ella le permitía dar profundidad al espacio, magnificencia a la naturaleza. Eugrenio Landesio y José María Velasco, Hacienda de Monte Blanco, Veracruz Sin embargo, no todo su arte fue realista: llegó a “coquetear” con la fantasía y una realidad que no era material y tangible conectando con las vanguardias que estaban en ascenso al momento de su muerte. No porque sus pinturas estuvieran completamente desconectadas de la realidad, en sus estudios sobre la representación de la fauna y flora marinas del periodo Mesozoico-Jurásico, con base en restos fósiles, tenía un sustento científico pero de la sensación de que dejó volar un poco más su imaginación. Flora y fauna marina del periodo Mesozoico Jurásico Algo que yo no sabía del pintor, es que también participó en el pabellón mexicano en las Exposición Universales de París y Chicago. Estos eran eventos donde se presentó lo más destacado en la ciencia, el arte, la industria y el diseño de los países participantes. Exposición Universal de París, 1889 Sobre todo esto y más pueden aprender en la Exposición El jardín de Velasco que se presenta en el Museo Kaluz, ubicado en Ave. Hidalgo no. 85, Centro, a un costado de la Alameda Central. ¡Vayan ya! ¡Solo tienen hoy y mañana! Aprovecha que este recinto cultural también abre los lunes. ¡Es imperdible! Haz click para puntuar este evento [Total: 1 Average: 5]