Las reliquias. ¿Se puede tocar el más allá?
A lo largo de los siglos, los seres humanos hemos intentado materializar el mundo sobrenatural (Dios, los santos y los antepasados difuntos) para hacerlos accesibles y memorables. En México, curiosamente, se juntaron el hambre y las ganas de comer, es decir, somos herederos de múltiples tradiciones que homenajean, preservan la memoria y conectan con los difuntos. Uno de los recursos para hacer tangible el más allá son las reliquias.
Esqueleto de San Constancio, Museo Nacional del Virreinato
Éstas son objetos, para la tradición católica, no solo recuerdan al personaje sagrado (generalmente un santo) sino que transfieren de alguna manera la gracia, el aliento, la fuerza que tuvo el personaje en vida y por lo que se le considera milagroso. Existen tres tipos: 1. partes de la persona, tal cual, o sea el corazón, el hígado, sangre, un huesito del dedo, etcétera; 2. objetos que estuvieron en contacto con el personaje como su ropa, muebles y demás y 3. bienes que tocaron a aquellos que estuvieron en contacto con lo sagrado. Por eso se tienen toneladas de astillas de la santa cruz y también por eso no es lo mismo tener una pintura de la Virgen de Guadalupe que tener otra que “tocó” a la tilma original.
Éstas son objetos, para la tradición católica, no solo recuerdan al personaje sagrado (generalmente un santo) sino que transfieren de alguna manera la gracia, el aliento, la fuerza que tuvo el personaje en vida y por lo que se le considera milagroso. Existen tres tipos: 1. partes de la persona, tal cual, o sea el corazón, el hígado, sangre, un huesito del dedo, etcétera; 2. objetos que estuvieron en contacto con el personaje como su ropa, muebles y demás y 3. bienes que tocaron a aquellos que estuvieron en contacto con lo sagrado. Por eso se tienen toneladas de astillas de la santa cruz y también por eso no es lo mismo tener una pintura de la Virgen de Guadalupe que tener otra que “tocó” a la tilma original.
Capilla de las Reliquias
Según la tradición, este objeto fue regalado a la ciudad por el emperador Carlos V, aunque no se ha demostrado. También hay espinas de la corona de Cristo, astillas de la Santa Cruz y los restos de San Vital (sí, los huesos), extraídos de un cementerio en Roma y obsequiados por el Pontífice. Ahora, este santo es muy venerado por los jóvenes que intentan obtener grados académicos para salir exitosos en la presentación de sus tesis.
Esta capilla está cerrada la mayor parte del año. Únicamente abre 1 y 2 de noviembre para la conmemoración de Todos los santos. El día primero se celebra a los venerables que no tienen un día propio en el calendario litúrgico.
Otra colección importante de reliquias fue enviada por el papa Gregorio XIII a los jesuitas para su colegio de San Pedro y San Pablo. Es una muestra del poder que ya tenía la orden religiosa en Europa y el apoyo papal para su entrada en América. Entre ellas hay restos de santos considerados fundadores de la Iglesia, el fémur de San Bonifacio, entre otras. Como los padres de la Compañía fueron expulsados en el siglo XVIII y el templo, ahora, es un museo, las reliquias pasaron a la Catedral, algunas de ellas se encuentran en el Museo Nacional del Virreinato.
La Iglesia católica, para canonizar a los candidatos a santos, pide tener acceso a los restos. Por eso, en Puebla, se encuentra una reliquia de cuerpo completo: el beato Sebastián de Aparicio, fraile del siglo XVI. Puedes ver una réplica en el templo de Santiago Tlatelolco.
Sí, me vas a decir que es un poco terrorífico y nos puede parecer inverosímil que se guarde una gota de la leche de la Virgen María, la pluma de un ángel o la sangre coagulada de un santo que se licua como su fuera fresca una vez al año, coincido. Sin embargo, cada quien tiene sus creencias. Otros guardan un mechón de cabello del tóxico o la sudadera apestosa de su jugador favorito de futbol. Las sociedades y los individuos van resguardando lo que consideran memorable o sagrado. A los mexicanos nos encanta tener contacto estrecho con los muertos. ¿Qué le vamos a hacer?