vozandante.com

¡Que no te den gato por liebre! ¡Cuidado con los historiadores pirata!

Carmen Espinosa V.

La piratería se encuentra en todas partes. ¿Cuántas veces hemos escuchado de artistas que terminan en el hospital por hacerse cirugías plásticas con personas no debidamente calificadas? ¿Te ha pasado que compras unos tenis o un equipo de sonido y te duran 3 meses porque no eran originales? Lo mismo sucede con la Historia. Quizás peor. Hay medios de comunicación, blogs, redes sociales y más que son excelentes divulgadores de cultura pero que no están en manos de historiadores.

 

En esta primera entrada del blog Voz Andante Cultura y Recreación, donde compartimos el placer de la cultura a través de la palabra, voy a dar unos tips para que no te den gato por liebre, es decir, para que cuando leas un texto o veas un vídeo identifiques si es confiable o no utilizando lo que se ha puesto de moda como “pensamiento crítico”.

 

Empecemos por distinguir entre historia y ficción, ya hablaremos en otra publicación de cómo el arte, en cualquier forma de expresión, llámese literatura, pintura, escultura, cine…, aunque trate de temas históricos, es creación artística y no podemos confiar en eso como una fuente histórica sustentada. Pero hoy nos vamos a enfocar en todas esas personas a las que se les llama o se autodenominan historiadores, cuando no lo son. Es muy frecuente que en programas de radio o de televisión, redes sociales y más se le aplique el título de historiador a cualquiera que cuente historias padres con nombres y fechas; no saben que, quienes sí nos formamos en la profesión del historiador, tenemos el título y la cédula profesional para demostrarlo.

 

Aquí nos enfrentamos al primer mito: muchas personas creen que los historiadores somos recitadores de nombres y fechas; lo cual no es del todo cierto. Para nosotros, lo que llamamos datos duros (nombres, fechas, estadísticas, etcétera) son el esqueleto de la Historia y, como bien sabemos, los huesos no tienen sentido sin los órganos, la carnita y, especialmente, el cerebro. En realidad, los historiadores nos dedicamos a establecer relaciones entre acontecimientos, datos o fenómenos aparentemente inconexos. Nos gusta analizar lo que pasó antes y qué tiene que ver con lo que sucedió después, comprender el porqué de las cosas estableciendo relaciones causa – efecto. Nos gusta desentrañar el misterio de cómo las cosas se fueron convirtiendo en lo que son.

 

Todos los investigadores en ciencias (naturales o sociales, humanidades y demás) procuramos conocer lo más cercano a posible a la realidad tal cual es, es decir, buscamos un conocimiento objetivo que es inalcanzable, incluso en ciencias como la medicina. ¿Por qué? Debido a que todos tenemos lo que se llama sesgos cognitivos. Explicaré algunos en próximas entregas de este blog. Estos sesgos distorsionan nuestra percepción de la realidad. Tendemos a ver primordialmente aquellas cosas que confirmar lo que ya pensábamos antes de la observación, generalizamos con unos cuantos datos particulares y tenemos una perspectiva parcial de los acontecimientos, es decir, nadie puede saber tooodo lo sucedido, sólo podemos estudiar algunos ángulos, algunas perspectivas.

 

¿Por qué los historiadores somos diferentes? Cuando estudiamos cuatro largos años de licenciatura, nos dan las herramientas para trabajar con nuestros sesgos con el fin de que NO nos nublen (tanto) la visión al grado de transmitir información poco sustentada. Nos enseñan a encontrar fuentes de primera mano, o sea, de personas o instituciones que presenciaron los hechos que vamos a estudiar. Como dice el sabio pensador Dr. House (si no has visto la serie, vela) todos mentimos, pero si descubrimos para qué mintió nuestra fuente, nuestro testigo, podremos deducir qué parte de lo que cuenta es mentira y cuál no, o al menos acercarnos lo suficiente. Una persona que investiga la historia por pasatiempo, porque le interesa o quiere divulgar la cultura, pero no tiene la formación profesional, carece de esas herramientas, al menos que las indague de forma autodidacta, lo cual es muy complicado.

 

Ahora, me vas a decir, ¿cómo hago para distinguir a los historiadores profesionales de los piratas? Cuando encuentres un libro, video o post de temas históricos: 1) averigua quién es el autor (muchos ni siquiera están firmados) y verifica, ahora es muy fácil, si tiene una formación académica en áreas como Historia, Arqueología, Sociología o disciplinas afines; 2) checa si cita una o más fuentes confiables (de primera mano o académicas) sobre los temas que está divulgando y 3) identifica sesgos cognitivos. Por ejemplo, si alguien comienza a decir: Hernán Cortés era un villano genocida, o un héroe que trajo la luz del conocimiento a los aborígenes salvajes (el error puede darse con cualquier bando ideológico o interpretativo) el sesgo salta a la vista. Los historiadores, por lo general, evitamos los llamados juicios de valor: héroe, traidor, bueno, santo… porque entendemos que todos los seres humanos tenemos luces y sombras. Pero, sobre todo, porque no somos jueces ni curas, nosotros no estamos para sentar en el banquillo de los acusados a nuestros antepasados, sino para entender sus acciones en relación con el CONTEXTO en el que vivieron.

 

¿Cuál es el problema con las interpretaciones sesgadas? Que comienzan siendo verdades a medias o errores mínimos y se convierten en falacias, o mentiras que parecen verdad. Te tratan de convencer de cosas que ni ellos mismos saben con una mínima certeza y, si lo cuentan bonito, entretenido o de forma elocuente, muchos se lo creen y se difunden de boca en boca mentiras como que los extraterrestres construyeron Palenque o que los vikingos fueron la base de las civilizaciones mesoamericanas y de ahí pa’l real.

 

No todos tienen que ser historiadores para reflexionar sobre el pasado humano, contar historias y divulgar la cultura. Sin embargo, todos tenemos el derecho de saber si quienes nos cuentan esas historias son de fiar. Además, tener instrumentos de pensamiento crítico nos sirve para detectar con más facilidad cuando nos quieren engañar. Eso siempre viene bien ¿no?

 

Espero que esta aportación te sea de utilidad y ojalá disfrutes nuestras siguientes publicaciones y síguenos en nuestras redes sociales para más #PalabraDeHistoriadora.

#PensamientoCrítico #DivulgaciónCultural

Click to rate this post!
[Total: 13 Average: 4.8]